¿Cuáles son tus reglas para diseñar?

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Si los edificios hablasen

“Si los edificios hablasen algunos de ellos sonarían como Shakespeare. Otros hablarían como el Financial Times, sin embargo, otros alabarían a Dios, o a Alá. Algunos sólo susurrarían; algunos en voz alta cantarían sus propias alabanzas; mientras que otros modestamente balbucearían algunas palabras y realmente no tendrían nada que decir. A su vez algunos otros edificios están simplemente muertos y no hablan más…

De hecho, los edificios son como las personas. Viejos y jóvenes, hombres y mujeres, feos y hermosos, gordos y flacos, ambiciosos y perezosos, ricos y pobres, que se aferran al pasado o que intentan conectarse al futuro.

No me malinterpreten: esto no es una metáfora. ¡Los edificios nos hablan a nosotros! Tienen mensajes. Por supuesto. Algunos edificios realmente quieren un diálogo constante con nosotros, mientras algunos otros primero prefieren escuchar cuidadosamente. Y es probable que usted haya notado lo siguiente: algunos de ellos gustan de nosotros un montón, algunos menos y algunos otros nada. (…)”

“Si los Edificios Hablasen” (Wim Wenders)

Manifiesto Invencionista

(…) El arte representativo tiende a amortiguar la energía cognoscitiva del hombre, a distraerle de su propia fuerza.

La materia prima del arte representativo ha sido siempre la ilusión.

Ilusión de espacio. Ilusión de expresión. Ilusión de realidad. Ilusión de movimiento.

Formidable espejismo, del cual el hombre ha vuelto siempre defraudado, debilitado. En cambio, el arte concreto exalta la vida, porque la practica. El arte de acción genera voluntad de acción.

Que un poema o una pintura no sirvan para justificar una renuncia a la acción, sino que, al contrario, contribuyan a situar al hombre en el mundo. Los artistas concretos, no estamos por encima de ninguna contienda. Estamos implicados en todas las contiendas. Y en primera línea.

Basta con el arte como soporte de la diferencia. Por un arte que sirva, desde su esfera propia, para la nueva comunión que se yergue en el mundo. Practicamos la técnica alegre. Sólo las técnicas agotadas se nutren de la tristeza, del resentimiento y de la confidencia.

Por el júbilo inventivo. Contra la nefasta polilla existencialista o romántica. Contra los subpoetas de la pequeña llaga y del pequeño drama íntimo. Contra todo arte de élites. Por un arte colectivo. (…)

[Tomás Maldonado, “Arte concreto – Invención”, 1 de agosto de 1946] Fragmento.

Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

[“Táctica y Estrategia” – Mario Benedetti]

La Crisis

La crisis según Albert Einstein
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar “superado”.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”

Embriáguense

Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:

“¡Es hora de embriagarse!”

Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.

(“Embriáguense” – Charles Baudelaire)

Sujetos a Objetos

Uno cree que un objeto es algo que podes tener en la mano. Es algo que podes tocar, mirar, y hacer cosas con él.

Un objeto no es electrónico, no es mecánico, es inanimado, y aun así es algo significativo.

Los mejores objetos cuentan una historia. Inmediatamente pensas en un momento de la historia, una época específica, una persona en particular.

Un objeto es icónico, coleccionable, portátil, y cambia al mundo.

Los grandes objetos revelan secretos, empiezan revoluciones, ganan guerras, y resuelven grandes misterios como el universo mismo.