Noesis

(…) Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó: -¿Qué hace usted, joven, sentado bajo este árbol, en lugar de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre contestó: -Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó: -¿Qué hace usted, hombre, sentado bajo este árbol, en lugar de conquistarme?
Y el hombre le contestó: -Espero.
Pasó un chico y le preguntó: -¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó: -Espero.
Pasó la madre y le preguntó: -¿Qué haces, hijo mío, sentado bajo este árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó: -Espero. (…)

(“El árbol de lilas” – María Teresa Andruetto)

factores noeticos

Anuncios

75 pensamientos en “Noesis

  1. Lo hago continuamente con la gente, en la calle, en el trabajo, en la facultad, con futuros amigos, pero pocas veces ellos pueden enterarse después lo que yo eh pensado sobre ellos, o que fueron las cosas que vi, a diferencia de lo que sucedió en el taller, en donde mis pares inmediatamente se enteraron. Siempre que compartí mis primeras impresiones hubo en el medio tiempo de reflexión y tergiversación de lo pensado. Trato de ver lo bueno y lo malo de cada cosa o persona, aunque nunca se cual es el límite de estos dos, en ellos o en mi.
    Creo que llevo lentes que todavía no logran captar demasiadas frecuencias, espero que con el tiempo se agudicen y se dirijan hacia las que más me interesan.
    Alex Lalín

  2. Cuando miro a las personas, inconscientemente se me hace una idea de la misma en la cabeza. Será su forma de mirar, de vestir, sus rasgos, su contextura física, etc. que me remiten a otras personas que conozco de antes y me invitan a prejuzgar a esa persona pensando que por sus características “exteriores” va a ser igual a la que conocía. Pero solo es cuestión de tiempo.
    Juan I. Aureggi

  3. Todos emanamos algo nuestro que la gente percibe, y a la vez percibimos a partir de lo que somos. Al mirar, se pone en manifestación el contexto de uno generando unos lentes que tienen un tinte característico de cada uno. Este tinte que determina como miramos, evidencia quienes somos y nos hace transparentes.
    Florencia Mosteiro

  4. Habían miradas cómplices y tímidas, pero pasando los minutos las tensiones y preguntas fueron disipándose en el clima que se había generado en el taller.
    Generalmente solemos mirar con prejuicio; cuando miro, observo en modo general, pero queriendo y buscando encontrar lo que en mi inconsciente ya existe, me marca donde dirigir la mirada.
    Pude haber visto una misma cosa varias veces, pero mirarla distinto según mi estado de ánimo y el contexto, ya que no siempre son los mismos, lo que hace que mire diferente y seguramente cuando vuelva a ver, lo mire distinto.

    Sheila Brikaraite

  5. Las preguntas, sus negaciones y sus afirmaciones generaron caminos para conocernos. La experiencia fue fluyendo y eso fue gratificante, todos nos dejamos llevar por la mirada del otro, por el como nos ven. Desde mi punto de vista siempre miro desde un lugar imaginativo y a la vez desde lo estructural y lo obvio. Ambas perspectivas se retroalimentan, generan la historia del otro o de lo otro, al menos la historia que yo construyo.
    Melanie Meliz

  6. Yo me pregunto…. Cuando Miro?…..Cuando Veo?…….
    Creo que mirar no requiere de ningún esfuerzo, sin embargo Ver involucra cierta reflexión sobre lo que Miro. Podría decir entonces que cuando Veo, o mejor dicho logro Ver, es porque miro con ojo critico y reflexivo, pero condicionado y limitado a mis experiencias previas.
    Mis lentes son los de la Racionalidad, que de vez en cuando se nublan de espiritualidad, donde hay lugar para el “Porque si”, para las Sensaciones, para el aparente sin sentido; pero devuelta aparece Ella….La Racionalidad, la que todo lo justifica, la que es lógica y no puede ser de otra manera…….Del Equilibrio resulta la solución.

  7. Creo que los lentes por los cuales veo se constituyen de las cosas que me rodean, de lo que he vivido, lo que me ha pasado, de la gente que tengo cerca, de lo que me gusta, lo que pienso, lo que siento en determinado momento; también creo que esos lentes no siempre miran lo mismo o de igual manera, también depende de cómo esté anímicamente, con quién me encuentre y en dónde (…). Me sorprendió cómo la manera de vestirnos, peinarnos, movernos, nuestra manera de hablar, puede decir tanto de nosotros mismos. En varias de las descripciones que hicimos en mi grupo (sobre lo que no veíamos del otro) finalmente coincidían con la realidad.

    Julieta Di Nardo.

  8. Hola a todos, gracias por sus comentarios. Falta mucha gente! No se olviden de publicar un buen encuadre de la reflexión que hayan hecho en su bitácora de viaje.

    Aclaración para que no desesperen: una vez que publican un comentario en este blog, puede tardar en verse publicado mientras “aguarda moderación”. No censuramos ningún mensaje de estudiantes, pero de esta manera evitamos SPAM que pueda venir de bots y otras criaturas web.

    Gracias por la paciencia!

    • Si pretendemos comunicar eficazmente con las piezas que diseñamos debemos entrenar nuestra mirada para poder notar las sutilezas que denotan en la actitud del otro una postura que también pretende comunicar lo que se desea pero no siempre lo que se es. Interpretar, construir, persuadir.

      Celeste Daniela Peralta

  9. Las apariencias engañan, de eso no hay dudas, por más que ciertos rasgos, acciones o imágenes del otro nos indiquen gamas aparentes de esa persona, jamás nos dirán los pensamientos o el mundo en el que habita, que es al fin y al cabo lo que yo quiero conocer de la otra persona.
    “Uno ve lo que quiere ver” es una común expresión entre nosotros, que nos deja una gran verdad entre líneas; vemos con nuestro conocimiento, con nuestro contacto emocional, con los sentidos y qué nos hacen recordar, con nuestro juicio en vías de desarrollo, cambiante, con nuestros valores y conceptos. Todo esto efímero, porque llevamos todos un proceso de maduración de estas ideas, y que cambian nuestro entorno, no lo podemos dejar pasar por alto, así cambia nuestra imagen que damos, al igual que la que recibimos.
    No vemos lo que está enfrente, sino lo que queremos que esté. Nuestra imagen es conceptual, y como tal, cambia en el instante en que conocemos a la otra persona y cambia nuestro concepto pre moldeado que teníamos de ella. Poseemos la capacidad de, luego, embellecer o estropear la imagen del otro dentro de nosotros mismos en un mismo acto. Aceptamos todo lo que se une con nuestras ideas, lo que es apropiado, y repudiamos todo aquello que no coincide con nuestras convicciones.
    Dicho todo esto me pregunto, cómo ve un no-vidente que jamás forjó una imagen con el sentido de la visión?
    Vemos con ideas.

    Federico Fantin

  10. No solo observo eso que miro también le presto mucha atención a lo que lo rodea y de alguna forma lo contiene, que me remite a otras cosas y me permite tener un acercamiento más detallado, cierto o no, del mismo. Cada detalle transmite mucho para mi y me ayuda a conformar y construir de alguna forma eso que estoy viendo. Karina Haasz

  11. Cuando veo a la gente lo hago desde mi inconsciente, mis ojos, me veo reflejado en ellos, me imagino como son, quienes son, por que se visten así, por que se mueven de esa manera. Hacia donde van. Cuando lo hago es por medio de aquellos conocimientos previos que tengo, por aquello que aprendí, que me enseñaron. Muchas veces de forma inconsciente veo en sus ojos, sus miradas quienes son. Sin embargo, hay veces que no son de esa manera, sino que reflejo quien soy y todo aquello que me conforma. Percibo diferente, todos lo hacemos, nuestros ojos son una ventana a quienes somos. Karina Cortiñas

  12. Cuando me tocó describir las cosas que no veía de esas personas, se me hacía difícil entender qué ver cuando la miraba, y lograr que me transmita algo de su vida, su forma de ser, sus gustos. Creo que miramos poniendo en eso toda una serie de emociones, creencias, experiencias previas que nos hacen ver y poner el foco en ciertas cosas de una cierta manera. También creo que uno toma decisiones sobre su imagen para mostrarse al exterior y así intentar dar a conocer quién y cómo es, y cómo quiere que lo vean los demás.
    Me encontré, entonces, mirando expresiones, actitudes, cosas que pudiera relacionar con gustos, con sensaciones y tratar, como generalmente hago, de imaginarme una parte de la vida de un desconocido.
    Ana Laura Vicenz

  13. Me gusta mirar esas grandes pequeñeces, que emanan todo el tiempo.. saber esperar.. descubrir las ciudades imaginarias de los tejados, las cúpulas que emergen de los charcos de suciedad, los graffitis descascarados que escondes miles de capas de superficies que se renuevan a diario.. que nos recuerdan el constante cambio, y traen nuevas miradas… ver con la mirada de un viajero que siempre puede descubrir… La belleza de la inmundicia, el brillo de la oscuridad, y esas contrariedades que tanto me fascinan a diario.

    Florencia Rovlich

  14. Cuando miro a otra persona tengo puestos unos lentes que tienen cargada una memoria. Sin haber experimentado todo lo sucedido en un tiempo pasado al de hoy no hubiera podido descifrar al otro. Los lentes están cargados de prejuicios ya fijados en nuestra mente. Miramos creyendo conocer al otro por el peinado que tiene, su color de ojos o la ropa que lleva puesta. Muchas veces acertamos, pero nos perdemos la oportunidad de poder conocer al otro como realmente es.
    Delfina Lamon

  15. El proceso de descripción de lo que veíamos del compañero/a fue muy interesante porque teníamos que captar la energía de otro cuerpo, entenderla y al mismo tiempo plasmarla en palabras. En el segundo ejercicio, uno escribía pero ya no desde su percepción neta sino mas bien de lo que nos imaginábamos que el otro hacia en su vida real. Aquí, todo quedaba supeditado a la comprobación final de si nuestras suposiciones eran correctas o no, y no permitía realmente analizar lo que habíamos plasmado de nuestro propio ser en ese otro cuerpo.
    La experimentación física que permitía el primer ejercicio requiere de una comprobación en el tiempo, conociendo a esa persona de verdad, pero al mismo tiempo permite vivenciar también físicamente la afirmación o negación de nuestras primeras impresiones. Desde mi punto de vista, esa experiencia es mucho mas rica y mas práctica para aprehender el sentido del ejercicio, no desde lo racional sino desde lo sensorial. Carla Alemañy

  16. Aunque no queramos, aunque ni lo pensemos, estamos todo el tiempo condicionados por un montón de factores que hacen a lo que somos y a cómo miramos. No podríamos jamás hacernos una idea de quién es el otro si no estuviéramos cargados de información, de experiencias anteriores, de ideas, de imágenes, de pre-conceptos que nos individualizan a cada uno y nos hacen tener una mirada única y distinta a la de los demás.
    Todos pudimos describir a una misma persona y sin embargo (parece obvio e innecesario aclararlo) pero repito, sin embargo todas y cada una de las descripciones fueron distintas, éstas contaron la vida de un persona, que no era esa persona o que no era esa vida, pero si tal vez lo que nosotros creíamos o queríamos que fuera.
    Es interesante pensar que la visión de cada uno está individualizada por la mente, y a pesar de que todos mirábamos lo mismo, nadie pudo VER lo mismo que el otro estaba detectando.
    Denise Sánchez Crespo

  17. Así como ningún momento es igual a otro, cada segundo en el que vemos, podemos mirar distinto. Encontramos nuevos mensajes y descubrimos cosas día a día que en otra situación jamás hubiésemos advertido. Todo depende de cada uno. Los anteojos con los que miramos el mundo son la sumatoria de experiencias de nuestra vida, que nos hacen como somos nos guste o no. Lo interesante de este ejercicio es que nos lleva a ser un poco más conscientes de este “cómo miramos” y, de esta manera, podemos valorar o comprender la particularidad de cada una de nuestras miradas. Así como cada cosa que vivimos se suma a nuestros “anteojos”, el ejercicio también se sumó, y después de eso creo que nadie mira igual que antes.
    Catalina Ruiz Luque

  18. La experiencia me pareció más que interesante. En la primera fase noté cómo nuestras miradas de diseñadores captaban formas, colores, tonos de piel, etc. En el segundo momento hicimos activa nuestra mente de interpretadores. Me pareció que como personas somos también SIGNOS. Signos que representan en nosotros otras cosas. Aún sin quererlo. Aunque tratemos de ocultarlo. Cada rasgo, gesto, vestimenta, movimiento, postura, manera de hablar, representan cómo vivimos, nuestras familias, profesiones, gustos, personalidades, pasiones, obsesiones. Y a la vez, vemos e interpretamos a otras personas según nuestra propia experiencia. No podemos detectar cosas en otros que no hayan pasado por nuestros propios ejes de pensamiento. Personalmente, aunque teóricamente sabía de esta capacidad de comunicar aún en el silencio, la experiencia me impactó. ¿Cómo alguien puede saber que nací en el Interior si ni siquiera me escuchó la voz?….. signos deben ser.

    Juana M. Laxague

  19. Al hacer esta experiencia, nos mirábamos sonriendo, con un poco de vergüenza. No sabía si esa reacción vendría por vergüenza a que nos miren o a qué verían de nosotros o, en verdad, por dejar al descubierto qué es lo que nosotros detectaríamos del otro, que en todo caso fue nuestra carta de presentación. Fue interesante ver lo difícil que era despegarse de uno, de nuestra «lente», por momentos «lupa» (telescopio, microscopio?), para dedicarse solo a VER, para al fin de cuentas darnos cuenta que esto era completamente imposible, dado que viene con uno, con nuestra historia, y que hay que dejarlo aparecer. Fue muy interesante detectar uno mismo qué atributos tiene y deja ver de uno y cuáles uno piensa que están “a la vista” y no lo están.
    Ayelén Pinello

  20. Siempre pensé, o pienso hace ya un tiempo, que la persona que ve ALGO en el prójimo, es porque ese ALGO, está presente en sus pensamientos.

    Nadie puede explicar algo que nunca sintió. Y lo mismo pasa a la hora de mirar.. Nadie puede pensar algo de una persona, si ese algo no lo tuvo presente, no lo vivió, no lo sintió, no lo vió, en algún momento de su vida.
    Lo interesante del ejercicio para mi, fue darse cuenta de que, en realidad, vemos en el otro lo que queremos ver. Lo que nuestras experiencias dejaron en nosotros. Todos los prejuicios o ideas que podemos tener de las otras personas, en realidad son nuestras. Están en nosotros mismos, en nuestra mente, y en la forma en que nosotros mismos nos vemos.
    Me veo a mi, como veo a los demás. Similar o distinto..
    Como yo me veo a mi misma, me sirve como punto de partida, y/o de comparación, de cómo ver o qué ver en los demás.

    Maura Oviedo.

  21. Creo que esas mismas formas de mirar (analíticas, decodificadoras, divertidas, etc.) las usamos constantemente sin darnos cuenta y muchas veces son estas formas de ver las que nos generan prejuicios muchas veces desacertados o no sobre algunas personas, lugares, cosas, lo que sea, como resulto en esta actividad.
    Nadia Ricciardelli

  22. Creo que muchas veces, si la mirada incomoda, la transposición del input sobre las percepciones visuales al lenguaje verbal como output, va un paso más adelante todavía, y puede resultar más sentenciosa, hiriente, arbitraria, e incluso injusta.

  23. Analizando conductas, maneras de vestir, de hablar y hasta un simple pañuelo en la cabeza se dispara un universo perceptivo infinito, está solamente en uno decidir en dónde acotar ese universo, puedo “vomitar” mis sensaciones en un papel tan rápido como pueda o también puedo imaginarme y volar y empezar a estrechar relaciones y vivencias que me dan una ficha técnica onírica sobre la primer persona que se me cruce.
    A veces juego, a imaginar el antes, el durante y el después de cualquier persona que vea en la calle, suele ser divertido, por lo menos para mí y por lo menos en ese momento. Siempre quise ponerle algún nombre, nunca se me ocurrió el ideal.

    Lucas Martín Rossi

  24. Poder describir a alguien sin conocerlo es poder explorar nuestra percepción. Es creer por ver, a través de la vestimenta, los gestos, lo físico, el contexto entre otras, uno puede imaginar características del otro, algunas veces acertadas… otras no tanto.
    En la experiencia vivida en el taller intenté mirar de manera reflexiva, detenida y analizar detalles que con una mirada rápida hubiesen pasado desapercibidos.
    Creo que los lentes por los cuales miro, tienen que ver con un análisis de cosas o situaciones previamente vividas, de no solo ver a quien tengo enfrente (su apariencia), sino que es lo que lo constituye como persona, LA ESENCIA POR SOBRE LO FÍSICO. Pensar el mundo en el que vive esa persona es acercarse a ella, más allá de que sea tal cual o no, lo que nos imaginamos.

  25. El viernes estaba de muy buen humos, por lo que me resulto fácil relajarme, jugar y juzgar positivamente ¿Pero en los días en los que no me encuentro así? Yo se que muchas veces prejuzgo más según mi estado de ánimo que por los actos de las personas. ¿Es posible estar en la mirada positiva todo el tiempo? ¿ Y en la negativa? Me aterra la idea de quedarme del lado del juicio negativo toda la vida y no poder cambiarme la mirada, o de ver a alguien que lo vivencia y no poder mostrarlo.
    Paula Amerí

  26. Cuando nos encontramos por primera vez frente a una persona que no conocemos, tanto yo como cualquier otro, generamos una primera impresión. Esta primera impresión no siempre es la correcta, ni debería serlo, pues lo que podemos ver en el resto es, irónicamente, aquellas cosas que reconocemos de nosotros mismos o nuestros conocidos. Esta capacidad de determinar ciertos rasgos del otro es parte de nuestra intuición, que la desarrollamos a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, se trata de un proceso que resulta natural siendo inconsciente, pues a pesar de ser intangible, la visión es un medio para introducirse en el espacio personal del otro y no estamos acostumbrados a ser tan obvios. En este sentido, al menos, se trató de un ejercicio interesante por ponernos en una situación y contexto poco experimentados.
    Soy consciente de que las emociones o pensamientos habituales de una persona se reflejan en su mirada, en la forma de moverse, en la vestimenta y, por supuesto, en los colores que usa. Todo transmite en conjunto quiénes somos, cómo nos sentimos e incluso cómo queremos ser percibidos, aunque estos tres ejemplos no siempre sigan las mismas vías. El ejercicio resultó una forma atractiva de empezar a conocer a las personas con las que estaremos trabajando durante el cuatrimestre y una agradable excusa de reflexión personal.
    -Pablo González

  27. Creo tener mis lentes enfocados en ese punto. Al mirar una persona desconocida, es inevitable que mi enfoque sea su vestido. Como es lo que lleva ? Como lo usa ? Como se siente con eso que viste ?
    Es un juicio inevitable, eso es lo que habla de mi, las descripciones detallistas, minuciosas y tal vez sin demasiado sentido para la mirada publica. Es lo que me interesa, es lo que soy, detalles puros.

  28. Las descripciones del grupo, más allá de uno o dos detalles omitidos, fueron bastante acertadas. Podemos concluir entonces que nuestras experiencias pasadas nos permitieron formar juicios más o menos correctos sobre los demás. Ahora bien, ¿Qué tan positivo es este resultado en nuestro ambiente académico?

  29. Pero lo más interesante, me parece, es que podemos tener millones de experiencias y prejuicios, podemos tratar de descifrar a alguien por su apariencia, pero cada persona es única, y es por ello que si uno puede evitar esos prejuicios y no adelantarse a interpretarla, podemos llegar a conocer personas únicas, para el que ningún prejuicio nos hubiese preparado.

    Ariel Reskin

  30. Mirar y estar bajo la mirada de, “cuando describimos al otro no hacemos más que describirnos a nosotros mismos” y cuando describimos sin saber que es lo que va a pasar después lo que no decimos también es algo que nos decimos a nosotros mismos. “No, mejor no pongo que tiene cara de concheta, mira si le cae mal”. Y no va que otro le dice concheta y dice que si, que totalmente, con orgullo y sonrisas. (…)

    Lucila del Mar Herrera Broner.

  31. Confiada, nostálgica, imaginativa, pesimista y optimista; depende el día. Con mi familia, mis mentiras, mis encuentros y equivocaciones, mis deseos, mis anécdotas; lo bello del pasado y lo prometedor del futuro. Miro pensando, recordando, no miran mis ojos, miro yo.

  32. Observando sus movimientos, su vestimenta, su forma de hablar, y sumando todas las experiencias, prejuicios, vivencias que yo cargaba y personas a las que me hacían acordar, pude escribir lo que me imaginaba. Lo que me sorprendió mucho fue que cuando la otra persona leía lo que yo había escrito, muchas de esas cosas eran verdad. Me pareció increíble cuanto podes descifrar de una persona con solo observarla atentamente.

  33. Tener que describirse sin conocerse fue algo a los que estamos acostumbrados pero nunca tomamos conciencia que lo hacemos, creo que todos cuando vemos o conocemos a alguien, inconcientemente, nos imaginamos o suponemos cosas sobre el otro en base a su apariencia, pero a veces las apariencias engañan, lo que creemos del otro o suponemos no siempre es así, y esto es lo bueno de esta experiencia, que tuvimos que hacer ese trabajo y despues compartirlo y ver si estabamos en lo cierto o no.
    Iribarne Matías

  34. El conocimiento es un viaje de ida; ya no nos libraremos de todo lo adquirido. Y, es extraño: al intentar despojarnos de toda esa maraña de juicios, en el ejercicio de conocer lo desconocido, no hacemos otra cosa que mirar nuestro espejo. Quiero ser un niño.

  35. Pienso que cuando uno esta frente a alguien y surgen pensamientos al respecto, eso que esta ahí no solo es percibido visualmente, entran en juego otros sentidos. Muchas veces la vista es “lo primero”, nos introduce al objeto o sujeto porque nos da una impresión sobre lo que pueda ser la experiencia de los otros sentidos. La idea que nos formamos sobre algo o alguien no es solamente visual. (…)
    Sucede que cuando uno percibe, percibe a alguien en relación a lo que lo rodea, a otros sujetos, objetos, espacio, contexto. Cuando tuve que escribir “sobre lo que no veía del otro” no pude hacer ninguna afirmación, me surgieron preguntas. No pude hacer afirmaciones porque creo que no podía definir, encasillar o prejuzgar a alguien solo por lo que ahí veía. Me generó curiosidad, quería saber sobre el otro. Considero que somos mucho más que eso que percibimos en aquel contexto (espacio y tiempo); quise descontextualizar al sujeto y formulé preguntas que me podrían llevar a conocer a esa persona relacionado a sus gustos, curiosidades e intereses. (…)

  36. Describir sin conocer a mis compañeros de mesa fue fácil cuando solo tenía que escribir lo que veía, claro, con solo mirar a una persona, uno puede decir cómo esta vestida, cómo es su aspecto físico aunque cada uno mire diferentes cualidades y en diferente orden. Lo difícil fue describir lo que no se veía del otro pero sin muchas vuelvas, traté de ver con ojos más abiertos y siendo un poco más curiosa, miré aquello que yo sentía que esas personas llevaban en su interior.

    Agustina Antonella Troiano

  37. Circunstancias me han llevado a la conclusión de que cada uno se auto representa en una realidad totalmente subjetiva, distinta e irrepetible. Las personas estamos inversas en un tiempo y contexto que determinan de alguna manera lo observado. No siempre uno muestra lo que es, ni el otro interpreta lo que uno muestra.

  38. Con la actividad que realizamos en clase podemos darnos cuenta de que juzgamos al otro a través de una mirada heredada. Es decir, una que incluye aquello que conocemos, que nos enseñaron, y vivimos. Sin embargo, también advertimos que con práctica y si somos conscientes de ello, podemos agudizar la mirada y todo el resto de nuestros sentidos para así poder observar más profundamente al otro y a lo que nos rodea.

    Agustina N. Marques

  39. Todos creamos una idea de esa persona que vemos cuando miramos, influenciados por experiencias previas que nos van marcando y ajustando la mirada de una manera particular, propia. Pero esa idea es nuestra, dado que las aparariencias engañan y lo que creemos del otro no siempre es asi.

  40. En la actividad que realizamos el otro dia en el taller quedo evidenciado como cada uno cuando mira lo hace a travez de su propia subjetividad, llenando con recuerdos, experiencias, relatos e ideas previas las partes que desconoce, los vacios. Y es ahi donde entran los prejuicios; buenos o malos pero aparecen, empezamos a clasificar a las personas (o cosas) en “grupos” creados por la propia mente en base a experiencias pasadas.

    Mariano Levi

  41. Cuando veo me doy cuenta que acarreo mi cultura, mis ojos buscan mi cultura, y ven sus diferencias. Esta el factor comparación, y está siempre el factor de suponer y juzgar a una persona por lo que los estereotipos nos dicen que es. Creo que los lentes de todos nosotros generalizan, suponen y quizás hasta juzgan a las personas por las apariencias.
    Gloria Bradley.

  42. Me costó poder definir a quienes no conozco, detenerme, observarlos y percibir esos detalles que en la cotidianeidad pasamos por alto.
    Así también fue muy interesante y reflexivo ver cuales son los rasgos que los demás observan en mi, que tan transparente es uno y como el exterior puede reflejar el interior, los fuertes pre conceptos que podemos llegar a formarnos con solo una mirada y lo difícil que es observar tanto las cosas buenas como las malas, esas que todos tenemos.

  43. Pienso lo distintos que somos, lo que puede ser y lo que no, que puedo proyectar, busco puntos en comun, diferencias. Juzgo! comparo, todo con solo mirar y vuelvo a pensar, porque me habló y ya lo que pensaba no sirve, me cambio todo.
    Si fueramos todos iguales no tendriamos que pensar, ya sabriamos todo. No hablariamos, no interactuariamos, no nos mirariamos, no existiriamos.
    Matias Mansilla

  44. A través del ejercicio echo en clase pudimos darnos cuenta que no somos todos ni tan iguales ni tan distintos. La variedad de miradas y de posturas frente al otro es tan variada como lo es el mundo en si. Me pareció destacar un concepto que creo que nos explica a todos y es el de “ideología”. Algo impreso en nosotros que nos marca y nos hace actuar o mirar de cierta forma.
    Es por eso que no somos tan iguales, ya que cada uno viene de distintos lugares, distintas ciudades, distintas familias, etc; pero tampoco somos tan distintos, estamos todos estudiando diseño y muchas de los “prejuicios” se repiten.

    Martín Alonso, Federico.

  45. En esta primera instancia, de lo único que disponemos para conocer a alguien es lo que nos muestra. Lo que muestra es lo que intenta decir sobre sí mismo. A veces no se trata de prejuzgar, si no simplemente de descifrar lo que el otro intenta decirnos y buscar afinidades o diferencias.
    Cuanto mas rigurosos nos ponemos con la lectura sobre la otra persona, mas barreras ponemos para encontrar afinidades. Y muchas veces, cuando nos cargamos de connotaciones, podemos estar poniendo barreras nosotros.

    Daniel Zoppi

  46. Me vi describiendo fluidamente características que no se ven del otro, sin ni siquiera conocerlo. No sé de donde proviene esa potencialidad nuestra de poder ver en lo invisible, pero parece que la poseemos, ya que varias de estas suposiciones eran acertadas. Y ,seguramente, otra gran parte de lo descrito eran proyecciones de mi propia psiquis, esa subjetividad con la cual tiño la información que entra a mi conciencia tanto desde afuera como de adentro. Proyecciones del subconsciente patológico, que C.G. Jung denominó como “sombra”.

    Pablo Insua

  47. Escribir sobre personas que no conocemos es formar un prejuicio, al escuchar ese prejuicio nos podemos dar cuenta si existe congruencia entre nuestra forma de ser (la persona que somos) y nuestra forma de “estar” (lo que se ve físicamente de nosotros).

    Miro con los lentes de mi conocimiento. Mientras más ignorancia es menor el aumento en los lentes, lo que nubla la vista y como consecuente no tengo mucho de que hablar u opinar; Con mayor conocimiento puedo ver mejor y formarme una opinión fundamentada.

    Montserrat Rodríguez Henry

  48. suceso > sentidos > razón

    1. sin el recorte de la razón (cúmulo de experiencias), estaríamos inmersos a la inmensidad de la existencia. Ej: Una manzana es un universo infinito de colores y formas hasta que nos dicen que es una manzana.
    2. La lógica de asociación de pensamientos que desarrollemos es la base de la particularidad y/o pertenencia.
    3. Las estructuras no son otra cosa que construcciones de nuestra manera de pensar; imposible de evitar porque tenemos memoria, necesario conocer y aceptar para vivir en armonía, importante dominar para hacer del diseño algo vendible.

  49. El esbozo del ser que apresuradamente describimos sobre el prójimo nunca son equívocas, la percepción de uno, la realidad que edificamos en nuestro ser es tan verdadera como la realidad del prójimo, es por eso que las personas que conocemos son solo construcciones imaginarias que habitan en nuestra mente.

    Boris Vargas Vasquez

  50. “Solo podemos ver a la persona como las queremos ver sea positivo o negativo, solo podemos describirla juzgándola, en base a nuestras vivencias y experiencias. Si es linda o nos gusta algo nos imaginamos que su mundo es ideal y hace todo lo que a vos te gusta o te gustaría; Si no es linda o algo no nos gusta armamos un personaje en base a eso que no nos gusta y logramos que nos agrade menso aun.
    No hay lindo, no hay feo, solo prejuicios y gustos.”

    Gaston Bilobrowka

  51. Fue interesante ver como uno observa con un ojo lleno de prejucios, no necesariamente con connotaciones negativas, sino que también tenemos un ojo cargado con conocimientos, experiencias, información, un ojo actualizado en forma constante; y todo esto nos pauta ciertas ideas o conclusiones sobre lo que (o a quienes) observamos. No tenemos una mirada ¨virgen¨. Estamos llenos de información.

    Paula Cornejo

  52. Ir un poco más allá, trascender ese límite superficial para formular una serie de conclusiones, que resultan ser el producto de dos componentes: lo que uno muestra y lo que el otro interpreta. En esa situación me encontraba, descifrando algo que no sabía pero que mi mirada me decía saber, y era justamente eso un pre-juicio, una observación a priori sin conocer al otro, conformado por las cargas de dos personas la observada y la que observa. Me di cuenta que las cosas que vi en otros eran propias de mi persona, ninguna de las características que propuse estuvo fuera del alcance de lo que yo soy. Por eso creo que los lentes que tengo puestos son muy míos, por decirlo de alguna forma, ya que tienen toda la carga de lo que viví, experiencias pasadas y presentes; y me pregunto si quizás algún día pueda profundizar mi visión darle más aumento a estos lentes y que sin dejar de ser míos puedan ver un poco más.

  53. Me pareció interesante el contraste de describir lo que “veíamos” y lo que “no veíamos”, y como lo primero condicionó a lo segundo, porque no había ningún otro dato más que la mirada y observación exterior para describir a la persona interior y sin embargo se pudo lograr, de forma más o menos acertada. Esto muestra cuánto dice uno sin hablar y cuánto puede saber el otro sin conocer ni preguntar, sólo tratando de descifrar la información visual que se obtiene. Ese desciframiento es totalmente personal y depende de los lentes que tenga puesto cada uno.
    “Hablamos” sólo por estar ahí, pese a que probablemente eso dé sólo una primera impresión. Nuestros ojos son los que ven, pero nosotros somos los que miramos.
    Lucila Yovane

  54. Reflexionando sobre la actividad, noto que describía a los demás tomandome a mi misma como referencia, desde lo físico veía al otro con pelo más claro o más oscuro en relación a mí color de pelo. De igual manera imaginaba su vida y preferencias tomando como eje las mias.

    Ludmila Santelli

  55. No siempre miramos cuando vemos. Los objetos, la indumentaria, los colores que usamos y hasta nuestros peinados hablan de nosotros. Observar a cada uno de ellos nos lleva a sacar conclusiones.
    Mi intuición, mi experiencia y mi agudeza visual me permiten -muchas veces – ir más allá y reconocer a quién o qué tengo enfrente, con sólo percibirlo.

    Johanna Granovsky

  56. Creo que cuando tratamos de sacar conclusiones sobre aspectos personales de los demas basandonos únicamente en lo que vemos, no logramos ver al otro, sino que vemos un reflejo de lo que buscamos, las categorías con las que analizamos, los “lentes” a traves de los cuales vemos. Viendo a alguien podemos intentar conjeturar sobre su contenido, pero dificilmente logremos dar con él si en ese encuentro no media la palabra, ya que no vemos al otro completo sino lo que (intencionalmente o no) quiere mostrar. Las características y los puntos que tomamos para organizar nuestro análisis del otro, hablan de nuestra búsqueda, de nuestra manera de organizar el pensamiento. Desde que elementos nos llaman la atención para haber decidido describir a esa persona hasta el lenguaje que utilizamos para dibujar la vida del otro, no hacen mas que contar sobre nosotros mismos.

    Jesica Martínez

  57. Cada persona está influenciada por el mundo en que vive y la forma que pensamos está directamente relacionada con ésta influencia. Nuestras experiencias y conocimientos son la base de nuestra percepción. Nuestra mente, aunque sea de manera inconsciente, recuerda lo que vivimos para aplicarlo nuevamente en un futuro. Al ver a alguien que no conocemos utilizamos esa percepción y la dirigimos hacia aquellos lugares que nos resultan familiares y a partir de allí creamos un personaje ficticio, una persona que existe en nuestra cabeza y muchas veces no tiene relación con la realidad.
    Jimena González

  58. ¿Pienso por lo que veo o veo por lo que pienso? Pero que bueno que los demás no vean lo que pienso, sino lo que ellos vean… o piensen.
    Mariana Beverati

  59. Se mira con detenimiento y con cuidado lo que se atesora, se mira analizando y pensando, se ve sin detalles, se ve lo que no volverá a recordar, se ven sombras y luces. Los ojos, uno de los sentidos más puros y reflejantes de la esencia humana, como vemos al mundo nos miramos a nosotros mismos, delator de sentimientos y obsesiones, sabiendo no todo pasa por lo que miramos, aromas y palabras guian a la mirada, cuando se mira se pone el corazón.
    Martin Soria Rojas

  60. En el mirar intento reconocer, hacer familiar algo desconocido.
    Inconscientemente creo que todos hacemos esto con las personas que nos rodean, o nos cruzamos en el día. Buscamos reconocer algo o, por ese instante o minutos que compartimos, quizá solo una mirada, pero al encontrar que esa mirada no está vacía, sino que tiene una característica (algo que creemos ver en el otro) en la que nos conectamos (o entendemos) con la persona comprendemos que esa mirada es lo que nos conecta con el mundo.

    Lucila Risso

  61. En el momento de conocer a una persona, inevitablemente en seguida lo que vemos nos hace suponer algo del otro. Su imagen, toda su aura en sí, transmite información que con todo el bagaje cultural que cargamos nos permite formar livianamente una idea de la historia del otro. Afortunadamente, algunas veces termina resultando certera, pero también algunas otras, completamente erróneas.
    Cortese, Ursula

  62. Es difícil en el día a día romper con el espejo y abstraerse de todo para ver que hay por detrás. Esto me hace pensar que los lentes que uso todos los días, no son los mismo que cuando me siento a pensar y observar detenidamente lo que me rodea.

  63. Veo con lentes con un prejuicio previo, creado por mi forma de ser y lo que me rodea. Estos lentes analizan los rasgos visibles de las personas, mostrándome cosas de estos que uno cree imaginar y/o no se ven a simple vista. Se analizan cosas tan simples como formas de vestir, hablar, miradas, movimientos y mas detalles. Estos lentes me permiten imaginar o mirar a una persona de cierta forma, pero no me permiten ver cosas intimas y de mayor importancia que son las que definen en mayor porcentaje a una persona.
    Juan F. Sticotti

  64. Inferir cosas, pensar que lo profundo puede encontrarse en la superficie, confirmarlo, mirar y buscar. Hacer hipótesis, ir de lo particular a lo general, confiar en las percepciones. Entender las propias experiencias, hacerse cargo de la parte que uno proyecta y volver a mirar al otro, pero no tanto a la cara, ver el gesto.
    Marina Padovani.

  65. Cuando vemos, no hacemos mas que percibir por el sentido de la vista, cuando miro, logro apreciar lo otro desde los ojos de una sociedad circundante que me nutrió y brindo paulatinamente a lo largo de la experiencias vividas determinados prejuicios o parámetros estereotipicos; probablemente, uno nunca catalogue lo que mira desde ojos objetivos, ya que los lentes existentes de una sociedad que se impone frente a una aparente ceguera involuntaria siempre forjaran inevitablemente esa visión que se tiene frente a determinado acto, persona o acontecimiento.
    Freire da Silva/jfreire_90@hotmail.com

  66. No saber cómo ni por dónde empezar. Cómo saber qué le pasó o qué le pasa, quién es. Creo que, lamentablemente, vemos sin poder abstraernos de lo exterior, desde el prejuicio, con o sin intensión. Buscar similitudes parece más cómodo o idealizar porque nos gustaría poseer ciertas características. Como sea, hay todo un mundo detrás de cada uno, lo bueno y lo malo, que no siempre se corresponde con un aspecto, con un rasgo, con un modo de hablar, con una actitud, esto no determina la bondad ni la malicia de una persona, ni qué tan resuelta está su vida.

  67. Las descripciones del grupo, más allá de uno o dos detalles omitidos, fueron bastante acertadas. Podemos concluir entonces que nuestras experiencias pasadas nos permitieron formar juicios más o menos correctos sobre los demás. Ahora bien, ¿Qué tan positivo es este resultado en nuestro ambiente académico? ¿Cómo es posible que uno pueda describir con tanta exactitud un estudiante de arquitectura, imagen y sonido o diseño gráfico?
    Particularmente no creo que los intereses previos generen estos perfiles tan pronunciados. Por supuesto que la falta de diversidad responde en buena medida a la restricción del acceso a la educación universitaria. No es casualidad que la mayoría de los alumnos provengan de situaciones económicas/sociales similares. Pero tampoco creo que las carreras de grado hagan mucho esfuerzo para conservar la heterogeneidad e individualidad de sus alumnos. Mientras tanto la promesa interdisciplinar brilla por su ausencia.

  68. Cómo veo? No sé, según qué esté mirando. Mis lentes varían y me encanta hacerlo, sino todo sería tan monótono y aburrido… Al escuchar cómo los otros ven a las personas, me di cuenta q veo distinto al general. Mis descripciones de las personas no fueron físicas; lo que vi de mis compañeros fue su forma de actuar, sus acciones, el tiempo que le dedicaban a cada cosa. La manera de vestir o de arreglarse, indica cómo ese alguien quiere que lo vean; pero yo no quiero ver lo q que me muestran, me interesa lo que se esconde. Esas son mis gafas preferidas!
    Fer Torella.
    MESA 6

Los comentarios están cerrados.